Exclusión Laboral

Por Oscar Meza

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística –INE-, la tasa de desocupación para el primer semestre de 2010 fue de 8,8%, un poco más de un millón de personas. Mientras que los trabajadores ocupados en el sector informal –en variadas formas, sin protección legal ni seguridad social- eran 5.5 millones, 46,6% de la población ocupada, es decir, el 50,9% de la fuerza de trabajo de ese período estaba desocupada o subocupada. 

Debe aclararse que dentro de la población ocupada no se incluye a quienes devengan una o más becas provenientes de las distintas misiones u operativos sociales que el gobierno venezolano ha implementado, tales como la misión Sucre o la misión Ribas.  Esas personas estarían incluidas en la población económicamente inactivas, “constituida por todas las personas de 15 años y más que se encuentran en las siguientes categorías: estudiantes, quehaceres del hogar, rentistas, pensionados, jubilados, incapacitados para trabajar, trabajadores familiares no remunerados con menos de 15 horas trabajadas en el período de referencia, que es la semana anterior a la realización de la entrevista, y que declararon no haber realizado diligencias para conseguir trabajo en dicha semana”. (INE, 2009).  Para el mismo lapso, la población económicamente inactiva era 35,6%, un poco más de 7 millones de personas. 

La población económicamente activa está constituida por todas las personas de 15 años y más con disposición a trabajar en el período de referencia de la encuesta, que es la semana anterior a la realización de la entrevista, estén trabajando al momento de responder, o no. Si la persona trabajó más de 15 horas con alguna remuneración, por ejemplo, como trabajadores familiares; a destajo, vendiendo de forma ambulante, en camionetas de pasajeros o en la calle, o realizando cualquier otra actividad, informal o formal, se considera ocupada, aunque la próxima semana no lo esté. La tasa de actividad se refiere al porcentaje de la población económicamente activa con respecto a la población de 15 años y más, que en este caso es 91,2%, de acuerdo con la data oficial.

En número de personas, una tasa de 8,8% significa más de un millón de trabajadores desocupados que, sumados a los que están subempleados en el sector informal de la economía, carentes de protección legal y laboral, resultan en cifras gruesas, 6.6 millones de trabajadores que no perciben ingresos regulares, ni beneficios legales como prestaciones sociales, cestaticket, utilidades o aguinaldos, aportes patronales a cajas de ahorro, seguros privados de hospitalización, cirugía y maternidad; vacaciones regulares con pago de bono vacacional y otros beneficios laborales consagrados en la legislación del trabajo y en las contrataciones colectivas.  Esos millones de venezolanos están marginados del mercado laboral.  Constituyen prácticamente la población de un país como Honduras, completamente excluida.

Las causas de la exclusión laboral son varias[2].  Algunas de ellas se corresponden con fallas y carencias de instrucción y formación para el trabajo; disminución de las fuentes de empleo por efectos de la innovación tecnológica, sobre todo, en los países desarrollados. Ocurre también en nuestros países, por ejemplo, con los mecánicos de automóviles sin formación en electrónica e informática, que no pueden detectar con precisión las fallas de los vehículos de última generación que funcionan con nuevas tecnologías.  Igual pasó con las antiguas formas de producción en serie en la industria automotriz, en las cuales laboraban ejércitos de  obreros para las innumerables y repetitivas tareas que hoy son realizadas por robots mecanizados, operados por ingenieros altamente especializados. 

La exclusión laboral también es causada por la edad y el género de los trabajadores.  A veces, porque se es demasiado joven y sin experiencia; otras, porque no se es suficientemente joven y se tiene demasiada experiencia. También se aplica la discriminación por género, universalmente en contra de las mujeres a las que se excluye por la alta probabilidad de que salgan en estado, entre otros males que se les achacan. 

Pero en el caso de Venezuela, una de las principales causas de la exclusión laboral de los tiempos que corren es la deliberada política de destrucción del aparato productivo nacional, llevada adelante por el gobierno del presidente Chávez para, sobre la base, o más bien sobre las ruinas del aparato productivo nacional, “construir” el sistema de producción socialista, ya varias veces intentado en la historia universal con igual resultado: el fracaso económico y la miseria de sus trabajadores.  Cuba es el mejor ejemplo de este experimento social, hoy convertida en términos económicos en un “parque temático”. 

El problema del desempleo se refleja incluso en la tasa de desocupación oficial promedio desde 1994 hasta 2008: 11,7%.  Si a esta tasa de desocupación se le sumara el desempleo latente, es decir, aquellas personas que laboran no más de 20 horas a la semana, sin garantías legales ni beneficios laborales, podemos estimar una tasa de desempleo real de 20%.

Son muchas las causas de la marginación laboral y uno el resultado: la exclusión del mercado de trabajo del 50,9% de la fuerza de trabajo. Decimos esto utilizando siempre las cifras oficiales del último año. Al final de cada día son trabajadores excluidos, más de la mitad de la fuerza de trabajo. Gente que está ahí todos los días, procurando algún ingreso por cuenta y riesgo propio, sin garantía alguna de poder cubrir siquiera el costo de los alimentos para su familia calculado en 2.810 bolívares, $653,57 a cambio oficial, para el cual se requieren más de dos salarios mínimos de 1.223,89 bolívares, $284,62.  El 78,1% de los trabajadores informales, como mucho, logra obtener un ingreso irregular por debajo de un salario mínimo.  Apenas, el 3,6% supera el nivel del salario mínimo.

En el caso de Venezuela, la exclusión laboral se resume gráficamente en que de cada 10 trabajadores, sólo cinco tienen un empleo formal, entre el sector público y el sector privado; cuatro sobreviven en el sector informal y uno no tiene empleo.  De este modo, al menos 5 de cada 10 trabajadores están excluidos del mercado laboral y consecuentemente, de las leyes y beneficios laborales y sociales.

Así pues, dada la magnitud del fenómeno de la desocupación y la subocupación, consideramos inapropiado hablar de desempleo a secas.  Se trata de la exclusión laboral de millones de seres humanos. 

Exclusión laboral es, desde esta nueva perspectiva, la situación en que terminan ubicándose contingentes significativos de trabajadores activos que no califican para conseguir un puesto de trabajo formal –regido por el código laboral o la ley del trabajo y los mínimos establecidos por la Organización Internacional del Trabajo –OIT-, y cuya única opción laboral legítima es el subempleo en el heterogéneo, diverso y precario sector informal de la economía, realizando alguna actividad para sobrevivir; sin derechos laborales ni perspectivas de progreso laboral. Exclusión laboral es, en resumen, la población de los desempleados expulsados del mercado laboral y los subempleados para sobrevivir, cuya suma supera el 50% de la población económicamente activa.

Finalmente, ante la consolidación de esta tendencia que excluye a más de la mitad de la población económicamente activa, surgen varias interrogantes: ¿Es posible revertir esta situación?  ¿El modelo económico vigente está en capacidad de generar empleos para los excluidos?  ¿Es viable un modelo económico que excluya a la mayoría trabajadora?  ¿Es posible construir y desarrollar un modelo económico que garantice pleno empleo?  ¿Puede Venezuela ser un país con una economía competitiva, más allá del negocio petrolero, con más de la mitad de su fuerza de trabajo excluida?

Creemos que sí se puede revertir y superar esta situación, asumiendo un modelo económico de crecimiento e inclusión laboral que genere empleos productivos y bien remunerados, cuyo motor debe ser el sector privado nacional e internacional; pero para ello es imprescindible, como ya lo hemos escrito antes, el pleno respeto a la propiedad privada como derecho fundamental establecido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.


[1] Oscar Meza es Director del Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros –CENDAS-FVM.                                                                                                                                                                                     Página 1

[2] Las causas de la exclusión laboral son desarrolladas por el Profesor Luis Mata Mollejas en su libro Teoría del Preajuste Financiero, 2006.

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